Entre refranes con los abuelos

Qué sabroso es poder disfrutar de una grata conversación con los abuelos, mientras te cuentan sus anécdotas, cargadas de hazañas a veces un tanto inverosímiles de cómo lograban llevar a cabo una serie de actividades en esa época, en la que carecían de equipos móviles y de Internet. Además, la manera en la que cuentan esas historietas no solo causas admiración sino también mucha gracia.

Se pueden pasar horas, incluso toda una tarde o buena  parte de la noche, e igualmente, quedamos fascinados y atrapados en los relatos. Uno de los principales atractivos es cómo introducen frases un tanto jocosas que conocemos como refranes. Estas sirven para ejemplificar situaciones, comparar circunstancias, describir actitudes, exponer comportamientos de los individuos, alertar o prevenir, aconsejar, es como si hubiese tantos proverbios como hechos posibles.

La mejor parte es cuando hablan de nuestros padres, de cómo eran de niños y jovencitos, y cuesta creer esas vivencias, sobre todo, porque ellos se defienden insistiendo que los abuelos exageran, pero estos dicen que no mienten y que las cosa son tal y como las cuentan. Y no es de extrañar que en su ahínco saquen a relucir otros tantos refranes.

De la gente mayor se aprende mucho, y aunque sean conversaciones informales no se puede negar la gran sabiduría que se extrae de ese simpático compartir. Por otra parte, es una excelente forma de aprovechar ese tiempo que aún nos queda para interactuar con ellos. Escucharlos les hará sentirse valorados, tenidos en cuenta y hasta útiles. No perdamos de vista ese extraordinario regalo de la vida.

A continuación, algunos de esos atractivos refranes que se suelen escuchar de los abuelos:

  • “Algo valen cabezadas oportunamente dadas”: este es uno de esos refranes con los que justifican las reprimendas que hacían a nuestros padres y tíos, y gracias a los cuales, hoy día son hombres y mujeres de bien, con familia, trabajo, vivienda y mucho más. Esas correcciones y castigos evitaron que tomaran un mal camino.
  • “En boca cerrada no entran moscas”: aunque en la actualidad somos muy elocuentes, nuestros viejos nos insisten en ser prudente con lo que decimos, que se debe pensar muy bien y medir las consecuencias de lo que vamos a verbalizar, pues de sospechar que alguien o nosotros mismos podemos salir perjudicados, lo mejor es abstenerse.

Otros que nunca faltan:

  • “A buen amigo, buen abrigo”
  • “Una cosa es predicar y otra dar trigo”
  • “En casa del herrero, cuchillo de palo”

Y si quieres saber otros más, consulta en la web refranesysusignificado.com

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